¿Cómo influyen los deseos en nuestra motivación?

Pidiendo un deseo

Foto de Joey Gannon

¿Qué nos mueve a hacer las cosas que hacemos?

A menudo, se habla de la motivación como de la inspiración:  algo que te viene o no te viene. Con la motivación, hay factores externos pero sobre todo hay que mirar dentro de uno mismo para intentar averiguar por qué estamos o no motivados para hacer algo.

El deseo: el punto de partida

Hay muchas teorías sobre la motivación. Lógico. Quién descubra los motivos acerca de por qué hacemos lo que hacemos tendrá en sus manos un valioso tesoro. Todo el mundo quiere motivar a los demás: los padres a sus hijos, los profesores a sus alumnos, los jefes a sus empleados, las empresas a los consumidores… El filósofo Thomas Hobbes afirmaba que el deseo humano es la motivación fundamental de toda acción humana.

Portada del libro "Los secretos de la motivación" de José Antonio MarinaLo que está claro es que todo parte de un deseo en la persona que quiere hacer algo. José Antonio Marina, en su libro “Los secretos de la motivación” da una fórmula para explicar qué nos mueve a querer hacer cosas:

Motivación = Deseos + incentivos + facilitadores de la tarea.

Esta es una de muchas teorías sobre la motivación. Son muchos los factores que influyen en la motivación de una persona. En zetatesters iremos comentando varios de estos factores y teorías en episodios futuros. Por ahora nos centraremos en la teoría de Marina y comentaremos nuestras propias reflexiones. Esperamos que vosotros aportéis vuestra opinión en los comentarios de esta entrada.

Algunos ejemplos que comenta Marina son…

  • Deseos: hambre, líbido, ser reconocido, etc.
  • Incentivos: comida, sexo, fama, etc.
  • Facilitadores: probabilidad de alcanzar la meta, sentimiento de capacidad, ayuda, etc.

Según José Antonio Marina, hay tres grandes deseos fundamentales: el bienestar personal, la vinculación social y la ampliación de nuestras posibilidades de acción.

¿Podemos decidir nuestros deseos?

Epicteto, uno de los estoicos más famosos, decía que tenemos un control total sobre nuestras opiniones, impulsos, deseos y aversiones. Pero, ¿podemos controlar realmente nuestros deseos? Si tengo sed, hambre o líbido… ¿lo he elegido yo, libremente? ¿O mi cuerpo ha lanzado esos deseos para que yo haga ciertas acciones?

No creo que tengamos un control total para crear deseos. Pero, ¿tenemos control parcial para originar ciertos deseos? Me atrevería a decir que hasta cierto punto. Todas nuestras experiencias determinan nuestro subconsciente, que a la vez, determina parte de nuestros deseos.

“Su mente le devolverá exactamente lo que usted deposite en ella”, James Joyce.

En el episodio ZT 04: Ser experto comentamos el efecto compuesto: las pequeñas acciones que repetimos y al cabo del tiempo acaban teniendo un gran impacto en nuestras vidas. Esas acciones también determinarán parte de nuestros deseos. Si como un donut cada día, mi cuerpo se acostumbrará y lo querrá a diario. Así que tengo deseo de donut porque yo lo he fomentado durante cierto tiempo.

Los deseos nos vienen y quizá no podemos originarlos voluntariamente. Lo que podemos controlar es qué hacemos ante ese deseo: ignorarlo o intentar saciarlo. Es decir, tenemos control total sobre los objetivos que nos marcamos. Ante un deseo, podemos marcarnos una meta y elaborar un plan para lograr satisfacerlo.

Parece algo trivial pero es algo grandioso, el poder de decidir totalmente qué objetivos nos marcamos. Es importante que esos objetivos sean alcanzables y que tengan sensación de progreso durante el trayecto. Son ejemplos de “facilitadores de la tarea” que comenta José Antonio Marina.

Un ejemplo facilitador que hemos comentado en zetatesters es reducir el reto. Para publicar un libro, escribir cada día 500 palabras. Es más, si publicas parte de ese libro en un blog, tendrás cierta audiencia y eso te va a dar “pequeñas victorias” cuando te dejen comentarios o compartan tus artículos.


Estas son algunas reflexiones acerca de nuestros deseos. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Qué creéis que activan nuestros deseos? Explicadnos vuestra postura y contadnos ejemplos, si queréis.

Esta entrada tiene una licencia Creative Commons (BY-SA): Atribución, Compartir igual.

EB 04 Entrevista con Raimón Samsó (extra ball)

En el episodio 15 de Zetatesters abrimos la caja de Pandora de emprender proyectos de ingresos pasivos. Es un tema que los 4 suricatas tenemos entre ceja y ceja y del que vamos a seguir hablando. El libro que recomendamos en Delicatessen en ese programa fue El código del dinero de Raimón Samsó. Raimón ya en 1997 escribía libros parecidos al libro de Tim Ferriss, 10 años antes que nuestro gurú de mesita de noche. Y encima a Raimón lo tenemos bien cerquita, es cercano. accesible y además esta más motivado – si es que eso es posible – que nosotros.

Raimón ha accedido a hacer una entrevista por Skype, que si os gusta no será la primera. Hemos quedado en que quizás repitamos la conexión con Raimón para responder a preguntas que VOSOTROS nos planteéis en los canales habituales: comentarios en el blog, twitter en @zetatesters y en somos (algarroba) zetatesters.com

Os dejo con la entrevista a Raimón Zamsó, espero que so guste.

La entrada sobre procrastinación que tuve que publicar ayer

Y es que el programa sobre la procrastinación de zetatesters podcast ya pasó. Pero, ¿sabéis qué? Terminé de escribir la entrada el día anterior a la grabación… pasada la media noche. Y lo peor de todo es que yo mismo me lo planifiqué así. Más adelante veremos porqué, o el porqué aparente.

Mi visión sobre el tema de la procrastinación se inspira vilmente en el mejor articulo sobre procrastinación del mejor blog de internet: Whait But Why (en serio, he perdido varios días este verano viviseccionando las entradas sobre Elon Musk, Tesla, Space X y similares)  respeto, admiración y rock and roll.
Vamos a hablar de la procrastinación y como es un tema complejo, lo haremos por partes como Jack el destripador.
La procrastinación parte 1: El Mono de la gratificación instantánea, el decisor racional y el monstruo del pánico. 
En nuestro cerebro hay 3 seres que se alternan al timón de nuestros actos. Como en inside out, pero más duro y real. Os los presento:
El decisor racional DR es el ser al que no le hace falta seguir a zetatesters. Sabe lo que quiere y lo que hay que hacer para conseguirlo, y lo hace! Este es el mío.

lDR Decisor racional. Se parece a mi, hasta lleva gafas rosa.

Pero el decisor racional DR tiene miedo del segundo inquilino: el mono de la gratificación instantánea (MGI ). El MGI, es un mono y siempre se siente atraído por..  eso, la gratificación instantánea, y busca … pues eso: gratificación instantánea. Por eso nos hace consultar el móvil a cada momento, consultar twitter, youtube, facebook, mirar si hay algo en la nevera que no estaba hace 10 minutos y nos hace mirar episodios de series como “the flash” o cosas perores.
Os presento a MGI, mi mono de la gratificación instantánea. ¿A que es mono?
MGI
El MGI, Mono de la gratificación instantánea. Adorable y despiadado.
Pero el MGI a su vez tiene miedo del Mostruo del Panico PM. El PM se activa cuando se avecinan problemas. Por ejemplo se acerca un deadline para una entrega.  Entonces el PM se despierta, ruge y el mono huye despavorido hacia la cima de un cocotero. Entonces del DR debe tomar el control bien rápido para evitar la debacle.
mp
Retrato conceptual del PM, el monstruo del pánico.
No pude memorizar una imagen clara 
porqué me da mucho miedo. De hecho hasta ni pongo bien sus
iniciales y le llamo PM.
La ley de Parkinson que descubrimos gracias a …  Tim Ferris !! (hay más de uno que se bebe un chupito cada vez que menciono a este señor) … pero divago: la ley de Parkinson nos dice que trabajamos mejor cuando tenemos poco tiempo antes de la entrega. O algo así. El tal Parkinson todavía no tenia el modelo completo del DR, MGI y el PM, pero le perdonamos.
Parte 2. La Matriz de Eisenhower.
La matriz de Eisenhower, presi de los  EEUU en su día, fué Popularizada en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”  de Stephen Covey, nos propone dividir lo que hacemos o tenemos que hacer en 4 categorías o, ya que están en una matriz de 4 partes o cuadrantes.
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Veamos que significa cada cuadrante en un orden absurdo en el que me ha salido la cosa.
Q1 Importante y Urgente. En el Q1 es donde vive el Monstruo del Pánico. Es donde se hace un montón de trabajo, pero donde difícilmente vamos a ser creativos, o estar en control. Es donde la ley de Parkinson es efectiva, donde está el estrés y donde los productivi-nácis del GTD quieren que vivamos. Es donde somos productivos… pero seguramente no se trata de un buen lugar para existir siempre.
El Q4 – Es donde están las cosas NO Importantes y NO Urgentes, y pueden ser dos tipos de zonas, muy distintas.
Puede ser un jardín donde jugar sin prisas ni urgencias. Puede ser ese lugar donde exploramos el mundo y a nosotros mismos sin prisas ni presiones. Sin expectativas de obtener nada, pero es donde afloran nuestras pasiones, lo que nos excita, lo que nos da una conexión con el mundo. Es donde queremos ir y pasar nuestro tiempo de verdad. Es una playa casi desierta en una tarde de septiembre, es un viaje sin agenda, es un paseo por el bosque, es una tarde dibujando, o tocando la guitarra, una noche tomando cervezas con amigos charlando de la vida hasta que los bares cierran…. Es el jardín donde nuestro MGI !es King Kong!!!
Pero puede ser otro sitio muy distinto. Un sitio oscuro donde nos vemos arrastrados continuamente durante el día de forma inconsciente. Es donde vamos por no querer afrontar los que nos espera en otros Q’s. Es consultar el móvil compulsivamente, es mirar en Facebook cientos de fotos de gente con la que en realidad no queremos encontrarnos en la vida real – porque en ese caso ya nos ocuparíamos de verla, es responder a las provocaciones de trolls online, es jugar al Clash of Clans ( o sucedáneo). Es un lugar miserable, donde nuestro mono vive del subidón del azúcar por un like en instagram o un retweet ) … Es un lugar donde no hay inspiración. Es el jardín oscuro en el que demasiados y demasiadas desperdician su existencia. Yo mismo he pasado allí alguna temporada que otra.
El Q3 es donde esta lo NO IMPORTANTE y URGENTE, es otro sitio oscuro con la fuerza de gravitacional de un agujero negro. Es donde hay cosas Urgentes para OTRAS personas, no para nosotros. Pero es un lugar donde a nuestro MGI le gusta estar. Es donde puedes hacer cosas por otros a cambio de cosas como reconocimiento, agradecimiento y, al fin y al cabo, halagos a tu ego... algo que al MGI le gusta más que a mi hijo Teo los Lacasitos – o “tasitos” como el dice.
El Q2  es ese sitio inhóspito donde habita lo NO URGENTE y IMPORTANTE, y es – junto con la versión luminosa y jardinera del Q4 – es de donde van a salir la mayoría de las cosas positivas en nuestras vidas y andanzas.
Es donde vamos a hacer ejercicio, comer sano, hacer planes detallados, proponer-nos retos, hackear nuestra vida para activar hábitos positivos, llamar o visitar a los amigos y familiares que realmente queremos en nuestra vida – no los que seguimos en facebook. Es donde meditamos – Carles en la ducha , yo en la playa – que es cuando podemos tener una conversación civilizada con nuestro MGI para saber exactamente que es lo que queremos.
Veamos que hacer con la matriz de Einsenhower.
La estrategia de los gurús de la productividad es :
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Normalmente los gurús de la productividad aborrecen el Q4, no tienen mi visión positiva – y del autor de Whait but Why – del Q4 donde un lugar donde ser feliz y sentirse inspirado. Tim Ferris – !a beber! – nos dice que hay que buscar aquello que nos excite – quizá traducción no es la mejor del mundo, pero para Ferris “excitación” es el opuesto al aburrimiento y en ese sentido nos vale.
Creo que los Gurús de la productividad tienen un problema chungo de adición al trabajo.  Y su modelo no me va.
A mi me gusta el Q4, en su versión luminosa, vibrante. No en su versión oscura, aburrida y autodestructiva. Es como si en el !4 están los dos lados de la fuerza.
!OMFG el Q4 es como la Fuerza!! Pedazo metáfora.
¿O es un símil?…. Ludo : Focus!!
Pero para el procrastinador lo que sucede es que la matriz de Eisenhower funciona de forma disfuncional. Bueno.. esto:
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Pero esta visión, es limitada y requiere un análisis más detallado de los distintos perfiles del procrastinador y su relación con la Matriz.
Parte 3 : los procastinadores. 
Hola, me llamo Ludo ( y Marc, es que soy un tío complejo… como los ogros) y soy procrastinador.
Según Tim – el autor de Whait But Why (WBW), no Ferris, no hace falta beber  esta vez- hay 3 tipos de procastinadores:
1) El Fracastinador. 
El fracastinador vive en el Q4. Según WBW esto se debe a dos causas:
a) Su MGI ya no se asusta del MP.
b) En su entorno no existen estímulos que despierten al MP.
WBW pone los eternos estudiantes de doctorado como grandes fracastinadores, no le falta razón – mi doctorado duró 10 años- … pero hay muchos grupos más que no voy a mencionar por prudencia. Sin que sirva de precedente, seré prudente. (!pedazo de rima!)
2) El impostinador
El impostinador puede parecer una persona productiva. Pero en realidad es un impostor, es un procastinador con un Mono listillo. El impostinador tiene un truco: el Q3.
El impostinador y su mono viven en el Q3 y se pasan el día respondiendo emails, haciendo llamadas, atendiendo a reuniones, haciendo listas ( y checklists )… si le juzgamos por el tiempo que pasa fuera del jardín oscuro es una máquina.
Pero en realidad no avanza ni hace avanzar las cosas. Solo se mantiene ocupado.
Conozco demasiados impostinadores. Yo mismo he pasado por épocas de impostinación, pero no demasiadas.
Pero creo que actualmente estoy fuera.
3) El triunfastinador
El triunfastinador ha superado el fracastinador y el impostinador, y empieza a triunfar relativamente en la vida. Tira pa lante. O como diria un Ludo: Get’s Shit Done ( GSD).
¿Como lo hace?
El triunfastinador ha generado un gran Q1. No un Q1 que en realidad es un Q3 como el impostinador. Un Q1 de verdad. Tiene responsabilidades reales y marrones que llaman a su puerta continuamente y mantienen a su mono a raya.
Pero el triunfastinador sigue siendo un procrastinador. Tiene un mostruo del panico con estrés y su mono esta asustado en el cocotero. Su DM va como un loco y no sabe hacia donde va, pero sabe que va a alguna parte.
Pero no es una existencia agradable. Hay mucho estrés. No es sano i es sostenible.
Hasta hace muy poco yo he pasado por una época de triunfastinación, hasta es posible que tenga un pié en ella.
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Y… Hacia donde quiero ir.
Quiero ser una clase de procrastinador que WBW no identifica, pero que veo a mi alrededor – en pocas cantidades, pero existen indicios de su existencia.
El procastinador feliz. 
Que debe hacer un procastinador feliz.
Mi opinión es que si queremos ser procastinadores felices, debemos decidir cuando estar en el Q2 y en el Q4, minimizar nuestra existencia en el Q1 y mandar el Q3 a Mordor.
Ivan Peña nos hable de este estado como “Fluir”, en un comentario al programa sobre la procrastinación en el que cuento esto que acabo de escribir. Ivan en su comentario tiene cierto desdén sobre las técnicas de productividad porque … igual que yo … entiende que nos transforman en unos locos workaholicos. Precisamente he fundado mi club de fans de Tim Ferris, porque habla de usar técnicas de productividad a saco – a veces haciendo trampillas, como dice Coke – pero para tener más tiempo para hacer lo que realmente queramos. Y eso solo esta en una zona neutral entre el Q2 y el jardín luminoso del Q4.
Y participo en el proyecto Zetatesters para aprender como y ponerme retos para hacerlo.
Ludo, procastinador y podcastinador.

¿Adicto al móvil? 7 pasos para empezar a desintoxicarse del smartphone

Mujer en bicicleta mirando el móvil

Foto de Pixel Addict

Hola, me llamo Carles y soy adicto al móvil.

Intentaré aplicar lo que sé sobre psicología del comportamiento y productividad para dejar de ser un yonqui del móvil. Espero que me funcione y que, al compartirlo, otras personas también puedan desintoxicarse.

Me gustaría que cada uno de vosotros aporte su granito de arena y me ayudéis (y ayudéis a otros) contando vuestras estrategias, trucos, lo que os funciona y lo que no.

Mis sugerencias están basadas en mi experiencia personal, no significa que funcionen para todos. Por eso me gustaría recibir feedback vuestro y que se genere debate sobre la utilidad de lo que propongo.

Paso 1. Reconoce que eres adicto al móvil

¿Cuáles de las siguientes situaciones te ocurren con frecuencia?

  • Consultas el móvil justo o poco después de despertarte por la mañana.
  • Consultas el móvil justo o poco antes de acostarte por la noche.
  • Miras la pantalla del móvil caminando por la calle, yendo en bicicleta, patines…
  • Miras la pantalla del móvil conduciendo.
  • Usas el móvil cuando hay otras personas contigo.
  • Tienes un impulso muy fuerte de usar el móvil cuando tienes que esperar, aunque sean unos segundos.

Checky app - Adicción al móvilSi te pasan la mayoría de situaciones descritas probablemente eres adicto al móvil. Dicen que eres adicto al smartphone si lo usas más de 60 veces al día.

Instala una aplicación como Checky (iOS, Android) para saber cuántas veces desbloqueas el móvil al día.

Checky te notifica cada día a las 12h del mediodía el número de veces que usaste el móvil el día anterior. También puedes ver cuántas veces llevas hasta el momento del día así como los días anteriores (guarda hasta ocho días seguidos).

Paso 2. Detecta las apps que más te enganchan

QualityTime app: Control de uso del móvil

QualityTime (Android app)

Checky te dirá cuántas veces has desbloqueado el móvil cada día pero no te dirá qué apps has usado. Para eso hay otras apps como QualityTime.

QualityTime te dirá las apps que usas y el tiempo que destinas a cada una de ellas, diariamente y semanalmente. También verás los períodos de tiempo que estás sin usar el móvil (deberían ser largos).

Esta app está sólo para Android y tiene más funciones útiles para regular la adicción al móvil. Para iOS una alternativa es Moment, no te dirá que apps has usado pero si el tiempo total. Si sabéis de una app para iOS que haga lo mismo que QualityTime, dejad un comentario, por favor.

Paso 3. Reflexiona sobre el uso que haces de las apps

Una vez detectes las apps que más usas, párate a pensar por qué las usas tanto, sobre todo si es en exceso.

Normalmente el aburrimiento es una de las principales causas para usar el móvil. Otras causas pueden ser: el sentimiento de soledad, la necesidad de ser reconocido, querer controlar otras personas, superar retos (con videojuegos, por ejemplo)…

Dedica un rato a reflexionar posibles razones del abuso que haces de ciertas apps. Quizá se aplique la frase “Dime de qué abusas y te diré de lo que careces“.

Paso 4. Desactiva TODAS las notificaciones

Sí, lo has leído bien. Tienes que desactivar todas las notificaciones de tu móvil. Si no lo haces, le estás dando permiso a otras personas y apps para interrumpirte siempre que les apetezca.

Con las notificaciones siempre estamos reaccionando: dejamos de hacer lo que hacíamos, perdemos concentración, ignoramos a personas que están a nuestro lado…

Hay que cambiar hábitos y en vez de mirar el móvil cada vez que vibra o suena con una notificación tenemos que programar períodos de uso en los que abriremos las apps que seguramente tendrán novedades como Facebook, WhatsApp, Twitter…

Que conste que esto de desactivar todas las notificaciones no lo sólo digo yo, lo dicen expertos en productividad desde hace tiempo.

Paso 5. Establece límites de uso

Desactivar todas las notificaciones no ayuda mucho si miramos constantemente las apps del móvil. Esto me pasó, no tenía notificaciones pero consultaba Twitter, Google+ y el correo electrónico varias veces por hora.

Tim Ferriss recomienda evitar los “derrochadores de tiempo” en “La semana laboral de 4 horas“. Como el libro fue escrito en 2006 nos dice que limitemos el consumo de correo electrónico, que era la mayor distracción digital de la época. Ahora serían las redes sociales y las continuas notificaciones de las apps móviles.

Ferriss recomendaba cambiar la consulta impulsiva y frecuente del correo por tres o cuatro momentos planificados durante el día para leer y contestar mensajes. Preferiblemente dejando libre las primeras horas de la mañana para centrarnos en tareas importantes.

Limitar el uso de móvil y correo

 

Evita el patrón de una adicción

Este gráfico me recordó el patrón de adicción de unos ratones adictos al chocolate. Lo descubrí en la charla de Cedric Notredam en TEDxBarcelonaScience. Notredam nos mostró el patrón de comida de un ratón normal: cada cierto tiempo el ratón comía por las noches (son animales nocturnos). Los espacios entre comidas estaban bastante bien repartidos y duraban cierto tiempo. Hasta que le pusieron al ratón barra libre de chocolate… Entonces empezó a comer también durante el día, comidas breves y frecuentes, sin un patrón coherente. Era el principio de una adicción.

Patrón de adicción al chocolate de un ratón

Derecha: patrón normal de comidas. Izquierda: patrón adictivo.

¿Qué eres: una persona o un ratón?

Es importante tomar conciencia de que la consulta compulsiva y sin criterio es un signo de adicción. Para contrarrestarlo, tenemos que programar momentos planificados para usar de forma controlada el móvil, tal como sugiere Ferriss o como hacía el ratón no adicto.

Ponte objetivos Blanco y Negro

En “Cambia el chip: Cómo afrontar cambios que parecen imposibles” los hermanos Heath nos hablan de los “objetivos Blanco y Negro”: aquellos que no dejan espacio para la ambigüedad. “Voy a ponerme a dieta” no es un objetivo B/N. “No comeré embutidos” sí lo es.

De momento, me he marcado los siguientes objetivos B/N:

  1. Dejaré pasar al menos una hora desde que me despierto hasta que uso el móvil.
  2. No usaré el móvil justo antes de ir a dormir (cuando estoy en la cama).

Llevo nueve días y lo he cumplido siempre. Mi récord fueron tres horas desde que me despierto hasta que miro el teléfono. Por la noche, pongo la alarma del móvil en el comedor, lo pongo en modo avión y luego me pongo a leer un libro en la cama.

Progresivamente iré añadiendo más objetivos B/N como:

  1. No usar el móvil si estoy con otras personas.
  2. Reprimir los dos primeros impulsos de consultar el móvil.

Usa una app para limitar el uso del móvil

Apps como QualityTime permiten configurar alertas como:

  • Alerta de tiempo de uso (por ejemplo al llegar a las 2 horas).
  • Límite de desbloqueos (por ejemplo al llegar a las 40 veces).

QualityTime también permite crear períodos de descanso en los que no podremos usar ninguna app salvo las que hayamos configurado previamente.

Por ejemplo, podrías crear un período llamado “Tiempo en familia” en la que sólo permites la app YouTube por si queréis ver algún vídeo juntos. O un período “No molestar” en la que desactivas el uso de cualquier app y notificación. QualityTime captura las notificaciones en silencio para que las puedas ver cuando acabe el período de descanso.

Paso 6. Modifica tus hábitos de consumo de información

Adicto al móvil es sinónimo de adicto a la información, ya sea rigurosa y útil o de chorradas que comparte la gente por WhatsApp o Facebook. También es sinónimo de adicto a la interacción social.

En mi caso estoy cambiando el hábito de consumo de la siguiente forma. Teniendo en cuenta el ciclo de un hábito que explica Charles Duhigg en “El poder de los hábitos” esto es lo que hacía normalmente:

  • Señal: Aburrimiento.
  • Rutina: Mirar en el móvil Twitter, Google+, Correo…
  • Recompensa: Entretenerse con información o interacción social.

Ahora, algunas veces, cambio la rutina por: “Leer un libro”. Sigo saciando mi sed de información nueva pero de una forma más controlada y sin distracciones (leo en formato papel).

Como resumió Gerard Farràs en Twitter: menos pantallas y más libros. El mismo Gerard sugirió que es bueno centrarse en la producción de contenidos en vez de sólo en el consumo. No puedo estar más de acuerdo. Como dicen en inglés hay que pasar de “consumer” a “prosumer” (producer + consumer).

En este sentido, vuelvo a usar bastante más las libretas convencionales para anotar ideas. Normalmente lo apuntaba todo con Google Keep pero entonces volvía a abusar del móvil.

Uso libretas Moleskine y curiosamente tienen casi la misma forma y tamaño que mi móvil así que intento sustituir el ir con el móvil en la mano por ir con la libreta en la mano, la sensación es similar.

Paso 7. Vacía tu mente de vez en cuando

La siguiente imagen ilustra con gracia por qué los perros son mucho más felices que nosotros…

Viñeta

En inglés el juego de palabras es Mind Full (Mente llena) o Mindful (Consciente).

Prueba a salir de casa sin el móvil, por ejemplo para dar un paseo. O un domingo de excursión. El hecho de no tenerlo hará que no pienses tanto en él aunque quizá tengas impulsos debido a tu adicción.

Practica meditación, aunque sea de estar por casa. Sólo necesitas unos pocos minutos y un sitio tranquilo. Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. También puedes intentar ser consciente de tu entorno a través de los sonidos, del aire y los olores que te rodean.

Un lugar para hacer minimeditaciones caseras es el baño. Dedica un minuto o dos para estar bajo la ducha sin moverte. Concéntrate en el ruido del agua y en los sitios que pasa por tu cuerpo. Es una fantástica forma de empezar el día, vaciar tu mente mientras te relajas. Yo llevo nueve días haciéndolo y creo que lo acabaré incorporando como hábito.

Contra la infoxicación, una dieta baja en información

Hombre usando smartphone

Foto de M. Janicki

Una noche del año 2000 salí a cenar con un par de amigos geeks.

En aquella época la gente tenía Internet en casa pero no en los móviles. Yo trabajaba en la universidad y me habían dejado un PDA Compaq con… ¡pantalla táctil y en color! Ahora parece una chorrada pero entonces era lo más, te lo aseguro.

- ¿Probamos a conectar el PDA a Internet a través del móvil? – sugirió alguien.

Resulta que tanto el PDA como uno de los móviles tenían puerto infrarrojos. Los pusimos uno al lado del otro y los configuramos para poder visitar webs desde el PDA. Repito que entonces era algo muy insólito.

Estábamos esperando el segundo plato cuando conseguimos configurarlo todo correctamente.

- Ya está. ¡Estamos conectados a Internet desde un restaurante!
- Sí, ¡y con pantalla en color!

Nos sentimos muy especiales. Nos sentimos los reyes del mambo. Alguien dijo que seguramente éramos los únicos, o de los pocos, en aquel momento en toda Barcelona que estabamos haciendo algo así.

***

Hubo un tiempo en el que casi nadie tenía smartphone. Yo era de los pocos que tenía uno, tenía pantalla táctil de color, navegador web, apps nativas… No existía el iPhone ni Android.

Cuando iba en metro era el único que usaba smartphone. Creo recordar que casi nadie usaba el móvil, quizá para leer o enviar SMS pero no era un uso muy continuado.

Yo pensaba: “No saben lo que se pierden”, confieso que en plan un poco sobradillo.

Ahora lo original es no usar el smartphone

Diez años después ya no me siento especial cuando uso el móvil en el metro. Ni me siento el rey del mambo cuando miro Twitter en un bar de menús… Me siento como uno más del montón…

Como decía Mark Twain:

Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.

Así que hace tiempo que reflexiono sobre el uso de smartphones en nuestras vidas.

De hecho, hace tiempo que me di cuenta de que soy un yonqui del móvil.

Quizá tu también. Muchas personas están como yo, completamente enganchados a su smartphone. Lo llevamos encima todo el día, duerme a nuestro lado. Es lo primero que miramos al despertarnos y lo último antes de acostarnos. Lo usamos cuando vamos al baño, cuando viajamos en transporte público, cuando esperamos…

Tim Ferriss al rescate: La dieta baja en información

Hoy en día el bombardeo de información que sufrimos es muy pero que muy grande. Hasta hace pocos años, la mayoría de la información venía de los grandes medios tradicionales: prensa, radio, televisión… Ahora encima se añaden redes sociales, blogs, podcasts, YouTube, WhatsApp…

Estamos infoxicados. Esta palabra está muy manida pero lo define perfectamente: intoxicación por información.

Tenemos que ser muy selectos con la información que consumimos. Tal como dijo Herbert Alexander Simon, premio Nobel de Economía en 1978:

“En un mundo rico en información, la abundancia de información implica la escasez de alguna otra cosa, la escasez de aquello que la información consume. Y lo que consume la información es muy obvio: la atención de sus destinatarios. Luego la abundancia de información crea pobreza de atención.”

Estamos hiperconectados con el mundo pero infraconectados con las personas que tenemos cerca. ¿Os suena la escena de un grupo de varias personas en un mismo lugar todas mirando las pantallas de sus móviles?

Cuando ves que tienes unos kilos de más te pones a dieta, ¿verdad? Pues ante un exceso de información, Tim Ferriss nos sugiere en su libro “La semana laboral de 4 horas” que hagamos una dieta baja en información.

Es imperativo aprender a ignorar o redirigir todas la información e interrupciones que son irrelevantes, no importantes o no accionables.

Ferriss cuenta lo bien que le fue dejar de ver las noticias de la televisión, radio o prensa y nos anima a hacer lo mismo. Yo hace años que no sigo los medios tradicionales. Soy muy feliz y me acabo enterando igualmente de lo más gordo que pasa. Todo ese tiempo que no consumes medios tradicionales puedes usarlo para hacer acciones que te acerquen a tus objetivos vitales.

La misma idea hay que aplicarla también con Internet. Nadie dice que sea fácil pero es necesario para evitar distracciones. En el mundo digital, acumular cosas no supone problema de espacio ni de dinero pero igualmente deberíamos curarnos del Síndrome de Diógenes Digital.

Al final todo se reduce a si tú dominas la tecnología o la tecnología te domina a ti. Cualquier herramienta se puede volver en nuestra contra. Hay que tomar conciencia y elegir la mejora forma de sacarle partido sin que nos domine. Un buen ejemplo es el artículo de Tim Ferriss How to Use Twitter Without Twitter Owning You – 5 Tips.

***

En un próximo artículo hablaré sobre cómo dejar de ser un adicto al móvil, algo que yo mismo estoy intentando desde hace una semana (reto que anuncié en el episodio 8: Saber decir no).

La falsa dicotomía especialista/generalista

Hace un par de días Carles abrió la lata “especialista/generalista” con su entrada “Es mejor ser especialista o generalista” en una entrada inspirada e intimista que debe ser leída con música jazz de fondo. Por mi parte me veo obligado a responder negando la mayor. O sea: la pregunta que nos plantean se basa en asumir una la dicotomía de generalista/especialista y esa dicotomía no es tal. Niego la mayor.  Y estos son mis argumentos.

 

 

Muchos confunden la diferencia en dominar una disciplina y alcanzar la perfección en ella. No olvidemos la ley de Pareto, o principio 80%-20%. El 80% de los resultados proviene del 20% de las causas. ¿Que tiene que ver esto con el tema de la entrada? Tiene que ver con el ritmo de aprendizaje.

Al empezar a aprender una disciplina los esfuerzos aportan unos resultados determinados, hasta llegar a cierto punto – digamos cuando hemos llegado al 80% del dominio/conocimiento – en el que cada vez nos cuesta más esfuerzo incrementar nuestro nivel. En los niveles avanzados de cualquier disciplina es cuando el iniciado se da cuenta de cuan poco sabe de la materia y cual pequeño saltamontes debe trabajar durante años ( 10.000 horas como mínimo dicen los gurus) para incrementar su nivel de saber y llegar a la perfección en su disciplina.

Supongamos que vamos a estudiar Japonés. Seguramente en un intensivo de 6 meses podemos llegar a comprender el 80% de lo que nos dicen el 80% de las veces. ¿Cuanto tiempo vamos a necesitar para llegar a entender el 90% de lo que nos dicen el 90% de las veces? ¿Y el 95%? ¿Y el 100%?

¿Realmente debes/quieres llegar a la perfección, o te basta con dominar? Esta pregunta no tiene una respuesta valida. Lo importante es que cuando llegues al nivel de dominio (el 80% con el 20% del esfuerzo) te hagas la pregunta.

Hace 19 años pasé 4 meses trabajando en Italia, aprendí los suficiente para entender y hacerme entender el 80% de las veces. El 20% de las veces me hago entender probando con otras palabras, gesticulando o recurriendo al Inglés. Sin hablar perfectamente el Italiano, lo domino lo suficiente para tener conversaciones formales e informales, hablar por teléfono – ahí no valen los gestos, e incluso he sido invitado a todos los actos de una boda Sarda (en Cerdeña) … una experiencia que siempre recordaré.

Aunque uno, o una, decida que quiere especializarse en una cosa según la regla de las 10.000 horas solo haría falta dedicar 3 horas al día durante 10 años. ¿No era así? Mi día tiene 24 horas. !Queda tiempo para ser generalista!

 

El problema es que nuestro sistema educativo se ha convertido en una máquina de hacer especialistas. La educación que tenemos está al servicio de la industria y la industria necesita especialistas. Pues eso es lo que hacemos. Echad una ojeada a cualquier grado universitario. En Historia no se enseña ciencia o ingeniería. En ingeniería no se enseña retórica o filosofía. Y la mayoría sabemos que el MAC en 1984 no hubiera tenido fuentes de letra si Steve Jobs no se hubiera inscrito en un cursillo de caligrafía al dejar los estudios.

Y en la vida laboral es posible que continue esta especialización. Si programas en C++, te vas a tirar el día programando en C++. Quizás llegues a ser un gran especialista y quizás te lo valoren económicamente. ¿Pero … que va a suceder si un cambio tecnológico, económico o social deja tu especialidad como una curiosidad obsoleta?

Aprender distintas disciplinas nos aporta una visión más amplia del mundo, nos aporta novedad, emoción y nos brinda más oportunidades de encontrar la disciplina en la que realmente tenemos talento innato y podemos ser los mejores.

En la actualidad existen muchas inercias que nos impulsan a especializarnos exclusivamente en algo, olvidando que hay muchas cosas apasionantes que aprender.

Según Robert A Heinlein – uno de los mejores escritores de Ciencia Ficción (autor de Forastero en Tierra Estraña y Starship Troopers).

“Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planificar una invasión, degollar un cerdo, comandar una nave, diseñar un edificio, escribir un soneto, balancear cuentas, construir un muro, encajar un hueso roto, dar soporte al moribundo, obedecer ordenes, dar ordenes, cooperar, actuar por su cuenta, resolver ecuaciones, analizar un problema nuevo, esparcir estiércol, programar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, luchar con eficacia y morir galantemente. La especialización es para insectos‘. 

So say we all.