EB 16 – La resiliencia en la lucha contra el fuego (Extra Ball)

A raíz del programa sobre la Resiliencia Angel Lorenzo (@extramadurafire) nos envió un email que nos dejó sin palabras. Es muy fácil sentarse ante un micro y hablar de ser flipado y la resiliencia (y patatin y papatan). Pero Angel, bombero forestal, lucha contra el fuego por toda España. Es transportado en Helicoptero y le dejan rodeado por llamas, humo y ceniza. En compañía de sus compañeros que hoy desayunan juntos y quizás esta noche estarás enterrando.

Os dejo algunos videos de Ángel y con este extra ball que no os dejará indiferentes.

 
Un día cualquiera en el Trabajo Campaña 2013 Septiembre Experiencias reales.

Resumen de la Ultra Trail (100 Km) de Angel en menos de 20 horas

Trailer de “La Ola”.

Y si os habeis quedado con más ganas Ángel aqui teneis una de sus presnetaciones.

EB 08 Séneca no quiere que vayas despeinado ni tengas miedo (extra ball)

paulo

Por petición popular aquí tenéis la siguiente carta (la quinta) de Seneca a Lucilio, ha sido muy difícil de traducir y adaptar pero creo que ha quedado muy bien. Os dejo el texto, pero la idea es que lo escuchéis, al final os dejo una sorpresa.

Saludos Lucilio

Me alegro y apruebo que estudies con tenacidad y que dejes de lado lo que es superfluo para dedicarte únicamente en mejorar como persona; no sólo te exhorto a perseverar sino también te lo pido.

Ten cuidado, sin embargo, de no imitar aquellos prefieren exibirse y aparentar antes que mejorarse, cuando actúan de forma que inspira comentarios sobre como visten o su forma de vida. Evita una apariencia grotesca, un peinado descuidado, una barba negligente, el odio manifiesto al dinero, tener el lecho en el suelo y cualquier otro alarde y ostentación perseguido a través de vías absurdas.

Si hablar modestamente de filosofía ya es contemplado con desdén, ¿qué sucedería si empezamos a separarnos de las costumbres de nuestros conciudadanos? Es en nuestro interior que debemos ser diferentes en todos los aspectos, pero en el exterior debemos actuar acorde a la sociedad.

Que no resplandezca nuestra toga, pero que tampoco sea sórdida, no tengamos vajillas de plata ornadas con filigranas de oro; pero no por ello pensemos que prescindir del oro y de la plata sea indicio de frugalidad. Obremos de manera tal que llevemos una vida mejor, no contraria, a la de la gente común. Sin,o conseguiremos que los que queremos inspirar se alejen de nosotros y nos den la espalda. Lograremos incluso que nadie quiera imitarnos, porque temerán deber imitarnos en todo.

La primera misión de la filosofía es darnos un sentido de camaradería con todos los hombres; en otras palabras simpatía y sociabilidad. Si nos diferenciamos del resto abandonamos esta misión. Que aquello por lo que queremos que nos admiren no sea ridículo ni odioso. Ciertamente, nuestro propósito es vivir conforme a la naturaleza.  Ir contra natura es martirizar tu propio cuerpo, ir sucio y sin lavar adrede, odiar la elegancia simple  y nutrirse con alimentos no sólo viles sino repugnantes y hórridos.

Así como desear refinamientos es pecar de lujuria, evitar consumir bienes más habituales y disponibles sin esfuerzo, es sin duda pecar de demencia. La filosofía exige frugalidad, no sufrimiento y, por otra parte, tampoco es necesario que la frugalidad vaya sucia y despeinada.

Es por eso que apruebo una vida en equilibrio entre las maneras estrictas y las prácticas populares; que nuestras vidas puedan ser objeto de admiración, pero que también puedan ser comprendidas.

Y entonces ¿Debemos hacer lo mismo que los otros? ¿No debe haber ninguna distinción entre  entre nosotros y el resto? Sí, una gran distinción. Que el vulgo sepa que somos distintos sólo si nos observa apropiadamente; que quien entre en nuestra casa sienta antes admiración por nosotros que por nuestros muebles y decoración. Grande es aquel que se sirve de una vajilla de arcilla como si fuera de plata, y no menos grande es aquel que utiliza una vajilla de plata como si fuera de arcilla. No poder soportar las riquezas, es debilidad del alma.

Para también compartir contigo la delicatessen de hoy, en los escritos de nuestro Hecatón [1] hallé que la extinción del deseo ayuda incluso a remediar el miedo. “Cesas de temer” – dice – “si cesas de esperar”. Preguntas: ¿Cómo es posible que lo que es tan opuesto pueda estar próximo? Pues es así, mi Lucilio: en apariencia distintos, juntos van. Así como la cadena enlaza a la vez al prisionero y al soldado, por disímiles que sean, andan unidos. También la esperanza es seguida por el miedo.

No me asombra que esto así sea. La esperanza y el miedo son obra de un espíritu ansioso e  inquieto por las expectativas del futuro. La principal causa de estos males es que en lugar de ajustarnos al presente, enviamos nuestros pensamientos hacia el futuro. Y así  la capacidad de previsión, la mayor bendición de la condición humana, es pervertida. Las bestias huyen de los peligros que ven. Con huir, quedan tranquilas. A nosotros el futuro nos atormenta, y también el pasado. De esta forma muchas de las capacidades con las que hemos sido bendecidos nos acaban perjudicando. La memoria nos devuelve la tortura del horror (el miedo a lo que ha sido), la previsión nos anticipa el terror (el miedo a lo que vendrá). El presente no basta para convertir a nadie en desgraciado.

Que sigas bien.

Hecato de Rodas o Hecatón de Rodas (griego: κάτων), ( aprox 100 a. C.), fue un filósofo estoico.

 

Texto original Lucius Aeneus Seneca,  traducido y adaptado por Marc Alier a partir de fuentes de dominio público.

ps. Imagen by generador de Frases (falsas) de Paulo Coelho powered by Tortugas Radioactivas 

EB 05: Séneca acerca de la amistad y la muerte (extra ball)

death-cat_sm

El proyecto de las cartas de Séneca y el estoicismo en Zetatesters continua. En esta ocasión las cartas 3 y 4 a Lucilio las han leído Coke (Jordi López) desde Montevideo y Dani Amo desde Badalona. Ya nos contareis que os parece escuchar nuevas voces encarnando a Seneca.

Carta 3 de Séneca a Lucilio, sobre la amistad.

Saludos amigo Lucilio,

Vamos a ver Lucilio. Le has encargado que me entregue una carta a alguien que llamas“amigo tuyo”. Y me adviertes que no comente con él nada referente a asuntos que te incumban a ti, puesto que tu tampoco sueles  hacer confidencias con el. Así, que a la misma vez, me estas diciendo que esta persona es tu amigo y que no lo es.

En efecto, si utilizaste la palabra “amigo” en un sentido un tanto general, de la misma forma que de diríamos que el candidato a un cargo político es un  “caballero honorable”, o así como cuando saludamos llamando “Señor” a quienquiera cuyo nombre se nos escapa, de acuerdo. Vaya, que tiene un pase.

Pero si realmente consideras como amigo a alguien en quien no confías tanto como en ti mismo, te equivocas rotundamente y es que no conoces suficientemente la fuerza de la verdadera amistad.

Creo que deberías poder hablar sobre cualquier cosa con un amigo. Pero sobretodo debes poder hablar acerca de él mismo. Una vez habéis establecido vuestra amistad, debéis confiar el uno en el otro.

Pero antes de establecer esta amistad, debes juzgarla.

No hagas como los que invierten el orden de las cosas, violando los preceptos de Teofrasto. Que  juzgan después de hacer un amigo, en vez de entablar la amistad una vez se ha evaluado a la persona.

Tomate tu tiempo reflexionando sobre si debes aceptar o no a alguien como tu amigo. Pero cuando así lo decidas, acógelo totalmente en tu seno, dialoga con él con la misma determinación con que lo harías contigo mismo.

En cuanto a ti, vive de tal modo que nada guardes en ti que no pudieras confesar incluso a un enemigo. Pero como pasan cosas que la costumbre establece que permanezcan secretos, comparte al menos  con tu amigo tus inquietudes y pensamientos. Trata a tu amigo como a alguien leal, y harás que sea leal.

Algunos, en cambio, temiendo ser engañados han enseñado a engañar. Y mediante la sospecha, han legitimado que su amigo les traicione.

¿Porqué razón debo contener, aún que sea una sola palabra delante de mi amigo? ¿Porque no debo comportarme ante mí amigo como lo haría en privado?

Algunos cuentan al primero que se cruza en su camino cosas que sólo se podrían confiar a un amigo. Y se desahogán contando lo que les preocupa al primero que les escucha. Otros, por el contrario no confían ni en sus seres más queridos y, si así lo pudieran, no confiarían ni en ellos mismos. En su profunda intimidad todo enclaustran en secreto.

No te aconsejo ni lo uno ni lo otro.  Ambas actitudes son nocivas: confiar en todos, no confiar en nadie. Si bien lo primero es de incautos e ingenuos, mientras que lo segundo es más prudente. Así mismo ambas actitudes son igualmente reprehensibles, tanto aquellos qué están siempre inquietos como aquellos que permanentemente se reposan.

En efecto, el gusto por el tumulto no es actividad, sino agitación de mentes exaltadas. Tampoco es reposo la situación en la que el mínimo movimiento se juzga penoso, sino dislocación y languidez.

Por ello, he aquí lo que leí de Pomponio [2] para grabar en el alma: “algunos se refugiaron en las tinieblas a tal punto, que creen turbio todo aquello que se encuentra en plena luz.”

Ambos estados deben mezclarse: a los pasivos deben actuar, los inquietos deben reposar.

Medita sobre esto y la naturaleza: ella te contará que hizo el día pero también la noche.

Que sigas bien Lucilio.

Carta 4 de Séneca a Lucilio sobre la Muerte.

Saludos Lucilio,

Perservera tal como has empezado, y apresúrate cuanto puedas y así disfrutarás durante más tiempo de un espíritu mejorado y en paz consigo mismo. Sin duda también disfrutaras del proceso de enmendar tus mente y ordenar tus hábitos. Y más adelante obtendrás el placer que se obtiene en la contemplación de la propia mente, una vez la has limpiado de toda mancha hasta el punto que resplandece.

Seguro que recuerdas cuán grande fue tu alegría cuando abandonaste las vestimentas de niño,  vestiste la toga viril  y fuiste conducido al foro.

Pues aún más te espera cuando hayas depuesto el espíritu infantil y la sabiduría haga que te cuentes entre los hombres. Porque cuando llegado el momento en que abandonamos la infancia, todavía queda en nosotros algo más grave: la puerilidad. Y esta condición es muy grave porque tenemos la autoridad de los adultos y todavía tienen los delirios de la adolescencia e incluso de la infancia. Los adolescentes se asustan por nimiedades, los niños se asustan de las sombras. Nosotros nos asustamos de ambas cosas.

Así pues, solo debes seguir avanzando, y asi comprenderás qué hay cosas a las que no debes temer,  precisamente porque nos dan demasiado miedo. No existe ningún mal que sea el mal definitivo. La muerte llega y seria algo que temer si pudiera quedarse contigo. Pero la muerte o bien no va a suceder, o bien  suceder y terminar.

Dices que ”Es difícil influir en el animo hasta el punto de despreciar la vida”. ¿Pero es que no ves acaso cuán frívolas son las causas por las que la vida puede ser desdeñada? Hubo uno que se ahorcó frente a la puerta de su amante, otro saltó desde lo alto de un edificio para no sufrir más las puyas de su amo colérico; y un fugitivo se clavó una espada en las entrañas para evitar volver a ser capturado.

¿No crees que la virtud pueda lograr lo mismo que el exceso de pavor? Nadie puede llevar una vida serena si piensa continuamente en prolongarla y crea que vivir durante el gobierno de muchos cónsules sea una gran bendición.

Medita acerca de esto cada día, hasta que seas capaz de afrontar con entereza la idea de abandonar la vida. Esta vida a la que muchos se aferran obstinadamente como si fueran arrastrados por las aguas de un torrente, aferrándose a espinas y zarzas. La mayoría de los hombres, flotan miserablemente entre el miedo a la muerte y a los tormentos de la vida: no quieren vivir, ni saben morir.

Así, bríndate una vida gozosa eliminando toda inquietud por ella. Ningún bien ayuda a su poseedor a menos que su espíritu esté preparado para perderlo y nada por otra parte es más fácil de abandonar que aquello cuya pérdida no se puede lamentar. Por ello ármate de coraje y fortaleza contra las adversidades que incluso pueden abatirse sobre los más poderosos.

De un pupilo y de un eunuco recibió Pompeyo  su sentencia capital; Craso,  de un cruel e insolente Partiano; Cayo César  ordenó a Lépido  ofrecer su cerviz al tribuno Dexter y él mismo hubo de tendérsela a Querea.  Aquel a quien la fortuna le eleva también le amenaza de quitarle tanto cuanto le brinda. No quieras fiarte de la tranquilidad reinante: en un instante el mar enfurece: el mismo día, allí donde se solazaron, los navíos naufragan.

Piensa que bandidos y enemigos pueden poner la espada en tu garganta y, a pesar de no ser tu dueño  cualquier esclavo puede causar tu muerte.

Mira lo que te digo: quien desprecia su propia vida, es amo y Señor de la tuya. Ten presente esos ejemplos de aquellos que perecieron en querellas domésticas, sea por abierta violencia, sea por insidia. Comprende que la ira de los esclavos ha asesinado menos que la de los reyes. Por esto piensa que ¿Qué importa cuán poderoso sea a quien temes? Cuando justamente aquello que temes !cualquiera lo puede!

Y si por azar cayeras en las manos del enemigo, este te llevará precisamente allí donde ya estás yendo. ¿Para qué engañarte a ti mismo y no comprender de una vez lo que desde hace tiempo padeces? Tal lo digo: desde que naciste, avanzas hacia la muerte. Y nuestra alma debe comprender esto, si queremos esperar plácidamente aquella última hora, cuyo terror a todos los otros inquieta.

Pero para poner un fin a esta carta, recibe lo que pese a ser cosecha de otro jardín – hoy me complació contemplar: “Magna riqueza es la pobreza ordenada por la ley de la naturaleza. ¿Conoces las fronteras que esa ley de la naturaleza determinó para nosotros? No tener hambre, no tener sed, no tener frío. Para alejar el hambre y la sed no es necesario estar a merced de ricos y soberbios, soportar sus cejas fruncidas ni su humanidad desdeñosa, no es necesario provocar los mares ni seguir a los ejércitos: a tu alcance y ya servido está lo que la naturaleza desea.

Sudar por lo superfluo, es eso lo que desgasta la toga, lo que nos obliga a envejecer bajo las tiendas, lo que nos lleva a golpearnos contra litorales ajenos. Al alcance de la mano está lo suficiente. Aquel que con la pobreza bien se lleva, rico es.

Que sigas bien Lucilio.

Texto adaptado por Marc Alier a partir de “Seneca Volume IV Epistles, Volume I Epistles 1-65”, Harvad University Press: Loeb Classical Library 75, Transated by Richard M. Gummere Published January 1917.  ISBN 9780674990845. Fuente que pertenece al dominio público.
http://stoics.com
https://es.wikisource.org/  Traducción del latín y notas por Antonius Djacnov (2009)

Este contenido este trabajo de Marc Alier está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0. https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es 

EB 03 Otra carta de un estoico … haremos el proyecto (extra ball)

yoda-on-dagobah-3

Seguramente Tim Ferris sacó su dieta baja en información de la segunda carta de Séneca  a Lucilio. Seguramente es una locura intentar producir un audiolibro con cartas de un señor de hace 20 siglos, pero unos cuantos de vosotros nos habéis animado con el proyecto y ganas hay.

Que vayamos a producir el audilibro tampoco evita que vayamos publicando parte o todo el contenido que vamos preparando y lo compartamos con vosotros. ¿Verdad?

Hay que destacar que no estamos locutando directamente una traducción del original de Séneca, sino que estamos adaptando el contenido a un castellano actual y comprensible. Y si bien en algunas frases no somos fieles al original en gramática y síntaxis, creemos que lo somos en cuando a la interpretación de lo que Séneca ( Yoda para los amigos) nos dice en sus cartas.

Aquí os dejo con la adaptación de la segunda carta de  Séneca a Lucilio.

Saludos amigo Lucilio,

Por lo que me escribes y por lo que escucho, creo que vas a tener un buen futuro: no te dispersas ni te inquietas por cambiar tu lugar en la vida. Tal agitación seria el resultado de un ánimo enfermizo: la primera muestra de un espíritu equilibrado es la facultad de situarse y permanecer en sí mismo.

Pero ten cuidado,  que tu afán por leer a múltiples autores y  todo tipo de lecturas no te lleve a divagar y a perder el foco.  Es el talento probado lo que debes alojar y nutrir para asentar lo fidedigno en tu espíritu. Quien  que está en todas partes no esta en ninguna parte.

Recuerda, Lucilio, que la vida de peregrinaje trae aparejada muchos anfitriones y ningún amigo. Inevitablemente pasará lo mismo a quien, en lugar de aplicarse a profundizar un autor de talento, sobrevuela varios autores forma agitada y precipitada.

El alimento que sin llegar a ser digerido es regurgitado no nutre al cuerpo. Y no hay nada peor para la salud que el cambio frecuente de remedios, la herida en la que se ensayan curaciones no va a cicatrizar, y el árbol que se trasplanta con frecuencia no va a crecer.

No existe nada tan efectivo que pueda aprovecharse solo de pasada.  Leer demasiado, llega a ser una distracción. Si no puedes leer todos los libros que posees, conténtate con poseer los libros que seas capaz de  leer.

A veces – dices – quiero hojear tal libro, a veces tal otro. Empalagarse con muchas cosas es lo propio de los estómagos hastiados. Lo mucho y lo muy diverso, no nutre: contamina. Cíñete a los genios reconocidos y si para distraerte te complaces con lecturas diversas, retorna siempre a los primeros. Aprende cada día algo que te proteja un poco contra la pobreza, un poco contra la muerte y también contra otras calamidades. Y una vez hayas completado estas lecturas, escoge una para reflexionar durante el resto del dia.

Yo mismo hago tal cosa: de lo mucho que leo siempre retengo algún pasaje. El de hoy día proviene de Epicuro (suelo transitar en el campo adverso, pero no en tanto como tránsfuga sino como explorador):

“honorable ” – dice – “es la pobreza feliz”.

Pero en tal caso, si feliz, no la debemos llamar pobreza: no es pobre aquel que poco posee, sino aquel que mucho ambiciona. En efecto ¿Qué importa:  cuánto se tiene en las arcas, cuánto se acumula en graneros, el ganado que se posee o el dinero colocado a interés? Si se codicia lo de otro, si lo que cuenta no es lo que ya se tiene sino aquello que se estima deber tener.

Si me preguntas cuál debería ser la medida de la riqueza: primero tener lo necesario, luego lo suficiente.

Que sigas bien.

 

Texto adaptado por Marc Alier a partir de las siguientes fuentes:“Seneca Volume IV Epistles, Volume I Epistles 1-65”, Harvad University Press: Loeb Classical Library 75, Transated by Richard M. Gummere Published January 1917.  ISBN 9780674990845. Fuente que pertenece al dominio público.
http://stoics.com
https://es.wikisource.org/  Traducción del latín y notas por Antonius Djacnov (2009)

 En cumplimiento de la licencia de Wikisource este trabajo está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0. https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es 

 

 

EB 02 Carta de un estoico (extra ball)

seneca

Ya hemos hablado de estoicismo en el programa 13 del podcast Zetatesters y en este segundo Extra Ball Zetatesters- episodios del podcast especiales que gravamos fuera del estudio – quiero hacer una prueba de concepto de lo que quizás sea un proyecto interesante quizás de ingresos pasivos.

Lucius Aeneus Séneca es uno de los filósofos del estoicismo romano más relevantes. En gran parte porqué nos han llegado muchos de sus escritos. Y se me ha ocurrido copiar la idea de cierta persona (!adivinad quien!) que ha producido una de las obras más interesantes de Seneca en formato Audiolibro, pero hacerlo en castellano.

Esa es la idea, los Zetatesters vamos a producir un audiolibro con las cartas de Séneca a Lucilio, añadiendo seguramente algunos comentarios del equipo a cada carta o grupo de cartas.

Para ver si la idea tiene posibilidades de volar he decidido hacer una prueba con este episodio de Extra Ball ZT; a ver que os parece. El texto lo he adaptado de varias fuentes de dominio público o publicados con licencia creative commons.

Así pues publicamos esta carta bajo la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0. https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es y además del audio os pongo mi texto adaptado.

Carta 1 : Sobre la brevedad del tiempo y vivir en el presente

Saludos Lucilio de tu amigo Séneca

Actúa así, Lucilio, reivindícate a ti mismo y también al tiempo del que hasta ahora fuiste despojado, desposeído o que te fuera escamoteado: reconquístalo y presérvalo.

Convéncete que es tal como lo escribo: el tiempo nos es a veces arrebatado con violencia, otras usurpado, a veces simplem ente se evanesce.  Sin embargo cuando tal dilución ocurre por pura negligencia es ignominiosa.

Presta atención: gran parte de nuestra existencia transcurre o bien vivida mediocremente, o directamente sin ser vivida, o de vivida de tal forma que ni siquiera merece llamarse vida.

¿Puedes mencionar a alguien capaz de poner un precio al tiempo, de evaluar el día? ¿Alguien que comprenda que muere en parte con cada día que pasa?

En esto justamente nos equivocamos: percibiendo la muerte como un acontecimiento del futuro. Cuando parte de la muerte  ya se encuentra tras de nosotros: cualquiera de nuestras épocas pasadas, ya pertenecen a la muerte.

Condúcete entonces, Lucilio, como me lo manifiestas en tus escritos: amalgámate con cada una de tus horas, depende menos del mañana para tomar en tus manos el presente. Mientras la diferimos, la vida pasa.

Todo lo demás, ¡Oh Lucilio! nos es ajeno: sólo el tiempo, objeto tan fugaz como esquivo, es nuestro. Es la única posesión con la que la naturaleza nos invistió. ¡Y sin embargo toleramos a cualquiera que nos desposea del mismo!

Pero tanta es la necedad de los mortales, que nos sentimos en deuda frente a aquellos de quienes obtenemos cosas insignificantes y fútiles, sin duda substituibles. Pero nadie se siente en deuda con quien le consagra tiempo, cuando no obstante está recibiendo ese bien que ni el más agradecido podrá restituir nunca.

Quizás te preguntes, que es lo que hago en realidad, yo que estos preceptos propugno. Te lo digo sin reparos: si bien vivo entre los fastuosos, soy diligente y llevo debida cuenta de mis gastos. No puedo decir que no pierda nada, pero sea lo que sea que pierda, puedo dar cuenta de su cuantía y de la razón de mi pobreza. Sin embargo situación es la misma que la de tantos que sin culpa por su parte cayeron en la indigencia: todos les perdonan, nadie les rescata.

¿Y entonces qué? No considero pobre aquel de alguna manera es aún capaz de gozar de lo poco que le queda. Pero en cuanto a ti, prefiero que te ocupes de ti mismo y que comiences en buena hora.

En efecto, tal como solían decir nuestros mayores: “es tarde para ahorrar cuando ya se tocó fondo”. Al final solo queda la nada,

Que sigas bien.

Nos interesa mucho vuestra opinión. ¿Os parece interesante la iniciativa? ¿Hablo demasiado rápido? ¿Puede ser de interés nuestro comentario adicional al texto de Séneca?


Texto adaptado por Marc Alier a partir de las siguientes fuentes:“Seneca Volume IV Epistles, Volume I Epistles 1-65”, Harvad University Press: Loeb Classical Library 75, Transated by Richard M. Gummere Published January 1917.  ISBN 9780674990845. Fuente que pertenece al dominio público.
http://stoics.com
https://es.wikisource.org/  Traducción del latín y notas por Antonius Djacnov (2009)

 En cumplimiento de la licencia de Wikisource este trabajo está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0. https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es