Chico escribiendo en portátil Mac

“Escribe mil palabras al día.”

Es un consejo que he leído a distintos escritores. Al ver ese consejo, le hacía un caso relativo. Podía pensar que quizá estaría bien pero no tenía la necesidad de hacerlo. Pero cuando lo leí del mismo Ray Bradbury, uno de mis autores favoritos, la cosa fue distinta. Ahí por primera vez me planteé que quizá debería hacerlo de una vez por todas.

Bradbury fue el primero que leí diciendo que hay que hacerlo durante mucho tiempo para sacarle rédito…

“La Musa debe tener forma. Escribirá usted mil palabras al día durante diez o veinte años a fin de modelarla, aprendiendo gramática y el arte de la composición hasta que se incorporen al Inconsciente sin frenar ni distorsionar a la Musa.”

Durante diez o veinte años. ¡Uau! Los otros autores que aconsejaban escribir mil palabras al día no decían períodos de tiempo. Se supone que el lector sacaría sus propias conclusiones: tengo que escribir un millar de palabras cada día de mi vida. La verdad es que yo no lo pensé.

Pero el autor de las maravillosas “Crónicas marcianas” lo soltó a bocajarro: “durante diez o veinte años”. ¡Pam! Ahí lo suelta y se queda tan ancho…

Empecé a hacer cálculos mentales: 3.650.000 palabras en diez años y 7.300.000 palabras en veinte. Estas cifras me impactaron. Henry Cartier-Bresson, uno de los mejores fotoperiodistas del siglo veinte, decía que “tus primeras diez mil fotografías serán las peores“. Supongo que podríamos adaptarlo a la escritura con “tus primeros tres millones de palabras serán las peores”.

Precisamente fui aficionado a la fotografía durante muchos años. Mis primeras fotos eran horribles. Pero yo seguí haciendo fotos. A parte de estudiar libros, ir a algún curso o ver tutoriales en vídeo yo seguía haciendo fotos regularmente. También obtenía feedback de gente experta. Eso me ayudaba mucho a progresar. Podían criticarme porque tenía fotos que mostrarles. Puedes leer todo lo que quieras pero si no haces fotos, no mejoras. Es muy obvio, ¿verdad? Pues ¿por qué cuesta entender que alguien que quiera ser buen escritor tenga que escribir regularmente?

Recuerdo un amigo que se comprometió a publicar una fotografía cada día durante un año. Me dijo que a veces era duro porque no sabía qué fotografiar o no había tenido apenas tiempo… Pero al final cada día publicaba una nueva foto. Me contó cómo ese reto le había obligado a mirar su mundo cotidiano de forma diferente. Su valoración de la experiencia era totalmente positiva.

Lo mismo quiero hacer escribiendo cada día. Habrá veces en las que no sabré sobre qué escribir. Otras tendré demasiadas ideas en cola. Pero cada día tendré mi cita con el teclado y la pantalla de mi ordenador.

Portada del libro "Zen in the Art of Writing" de Ray BradburyRay Bradbury volvía a decir en su libro “Zen in the art of writing” que escribas mil o dos mil palabras cada día durante los próximos veinte años. Seguía diciendo:

“Al principio, puedes ir a por una breve historia por semana, cincuenta y dos historias al año, durante cinco años. Deberás escribir y descartar o quemar mucho material antes de que estés cómodo en este medio. […] Creo que eventualmente la cantidad se convertirá en calidad.”

Hay un detalle importante en este párrafo. No sólo se trata de escribir. Bradbury aconseja escribir una historia breve a la semana. Es decir, hay que crear productos con frecuencia, aunque jamás se publiquen. Una cosa es escribir por escribir y la otra es escribir con una finalidad para obtener un tangible: cuento, historia, novela, artículo…

En mi caso las mil palabras diarias deberían servir para publicar más artículos en mis blogs y para publicar también libros. Aunque la mayoría de esas palabras tenga que descartarlas. Muchas de las reflexiones que pongo por escrito podrían ser artículos en zetatesters pero luego veo que no aportarían valor. No importa, no es un fracaso. Como dice Bradbuy: “Sólo fracasas si dejas de escribir“.

Marc Alier me dijo en el episodio 30 de zetatesters que el número mil era totalmente arbitrario. Quizá. Al cabo de unos días me llamó para contarme que Terry Pratchett, otro de nuestros autores favoritos, que fue muy prolífico publicando libros, escribía cuatrocientas palabras al día. Marc quería hacerme ver que está bien que me ponga una cantidad diaria pero que mil palabras es demasiado. Es mejor ponerse un listón más bajo, como el de Terry Pratchett, para lograrlo con más facilidad. Es un buen argumento.

Portada del libro "2k to 10k: Writing Faster, Writing Better, and Writing More of What You Love" de Rachel AaronSin embargo, hay quien se pone el listón más alto. Tengo un libro en mi antibiblioteca titulado 2k to 10k: Writing Faster, Writing Better, and Writing More of What You Love de Rachel Aaron (por cierto, está a 0’99 € y en amazon.com tiene 4’6 estrellas sobre 5 con 606 reseñas).

¡Hay quien escribe de dos mil a diez mil palabras al día! Ahora el efecto ancla cambia un poco la perspectiva. Mil al día no parece tanto, ¿verdad? En mi caso, es la cantidad suficiente para ponerme un poco en serio. Quiero coger el hábito de escribir a diario y además quiero que implique cierto esfuerzo.

Creo que tras el consejo de escribir mil palabras al día está la idea de que llegará un punto en el que no habrá que pensar y todo saldrá fluido. Como el músico que primero aprende escalas, acordes o “licks” y las machaca una y otra vez durante años. Lo aprende para luego poderlo olvidar. Cuando le salen esas escalas y acordes sin pensar es cuando puede crear su mejor música. Charlie Parker, el gran saxofonista de jazz be-bop lo decía así:

“Tienes que aprender a tocar tu instrumento. Después debes practicar, practicar y practicar. Y después, cuando finalmente estás en el escenario, olvídalo todo y ulula.”

Pero aún me queda mucho camino por recorrer…

Escribir cada día mil palabras - Hoja de seguimiento