Reflexiones sobre el reto #Blogtubre de publicar a diario durante un mes

Acaban de sonar once campanadas.

Me quedan 60 minutos para publicar el último artículo del reto #Blogtubre: publicar cada día de octubre una entrada en algún blog.

La verdad es que compaginarlo con el trabajo y la vida familiar (con dos peques) no ha sido fácil.

Había días que estaba tan agotado que no tenía ni pizca de ganas de escribir. Pero lo hacía. Me había comprometido con mis seguidores de Twitter pero sobre todo me había comprometido conmigo mismo.

En los momentos más bajos, volvía a leer los 10 pasos para convertirse en un mejor escritor de Brian Clark.

"10 pasos para convertirte en un mejor escritor" por Brian Clark

Llevo años con la idea en la cabeza de escribir, de intentar ganarme la vida escribiendo (al menos, en parte).

Pero… ¿de qué sirve tener esa imagen de uno mismo si las acciones no se corresponden con los deseos?

Si quiero ser escritor, tengo que escribir cada día. Eso es impepinable.

Gracias al reto entre escritores que nos pusimos en el episodio 3 de zetatesters, empecé a escribir cada día. Al cabo de una semana me apunté además al reto de #blogtubre.

He cambiado el “tengo que escribir” por el “escribo cada día”. Esto me recuerda una cita genial, atribuida a Woody Allen, que dice así:

"Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas" - Woody AllenSomos lo que hacemos, no lo que decimos que vamos a hacer. Nuestras acciones dicen mucho más acerca de nosotros que nuestras palabras.

En El poder de la frecuencia. Reflexiones sobre adquirir el hábito de escribir a diario compartí algunas de las cosas que me estaba aportando publicar a diario. Ahora quiero añadir algunas otras reflexiones sobre el reto de #blogtubre…

  • La parte final se ha hecho pesada. Es un clásico: poco antes de acabar un reto o proyecto nos entra el momento de bajón. En las maratones creo que ocurre en el kilómetro 40. Los últimos cuatro días de #blogtubre han sido los peores.
  • Me enrollo demasiado. Al no tener tiempo para editar, muchos de mis artículos han quedado muy largos. ¡Qué paradoja! Con poco tiempo me enrollo más. Pero es que precisamente al tener que publicar a diario no puedo dejar reposar los textos ni aplicar la tijera.
  • Escribe y calla. Da lo mismo si estaba cansado, de mal humor o no me apetecía. Tocaba escribir cada puto día y punto. En la línia de lo que Seth Godin promulga: Ship it!
  • La ausencia de feeback asusta. En la primera quincena no tuve apenas feedback sobre lo que escribía. Sí que veía cómo la gente compartía los artículos pero eso pasa habitualmente. Al no decir nada nadie pensaba que quizá no gustaba lo que escribía. Luego me iba enterando de que sí que me leía gente y que, en general, gustaban los artículos.
  • Vivan los “small wins. A partir de la segunda quincena empecé a recibir algún feedback  y eso me fue animando. Agradezco mucho los ánimos que me enviaron algunas personas, eran el mejor combustible para seguir adelante.
  • Aprovechar cualquier idea. Un comentario en Twitter, un artículo de revista o un mensaje de correo me servían de inspiración para el próximo artículo. Me agarraba a un clavo ardiendo con tal de sacar temas para escribir.

Resumen de mi #Blogtubre

32 artículos publicados en:

  • Chromecasteando: 11
  • Presentástico: 7
  • Zetatesters: 14

28.760 palabras en un mes. O sea, una media de 900 palabras al día.

Mi libro sobre Chromecast tiene 22.934 palabras y lo escribí en nueve meses. Unas 85 palabras de media. Está claro que hubo épocas en las que no escribí durante semanas. También que iba publicando artículos en alguno de mis blogs (y no computan en el recuento del libro).

Me pregunto si sería capaz de escribir un libro en un mes. 28.000 palabras y después de hacer una revisión profunda, le quito un 20% y me quedan 22.400 que es casi lo mismo que mi libro de Chromecast.

Bueno, vale. No creo que pudiera mantener el ritmo de #blogtubre pero el hábito de escribir a diario pienso mantenerlo. Supongamos que escribo 300 palabras al día, algo fácilmente asequible. Entonces en tres meses tengo el borrador de un libro de 27.000 palabras, que para un ebook está más que bien.

Da que pensar, ¿no crees?

10 razones por las que deberías escribir más a menudo

Me encanta escribir.

Si pudiera ganarme la vida sólo escribiendo sería muy feliz. Como eso es bastante complicado, me conformo con publicar en blogs y publicar libros electrónicos (de momento llevo uno).

Supongo que a la mayoría de personas no les gusta tanto escribir. O no tienen la necesidad de publicar artículos de blog o libros electrónicos. Aún y así creo que escribir con cierta frecuencia puede aportar valor a muchas personas.

Ahí va mi lista de razones por las que deberías escribir más.

1. Escribe para desahogarte

Hace unos años me puse a pintar paredes de casa en pleno julio. Hacía mucho calor y me agobié mucho. En el fondo yo hubiera contratado un pintor pero las circunstancias hicieron que lo asumiera yo. Con todo el sudor y el calor me puse de muy mala hostia.

Para desahogarme abrí Evernote y empecé a escribir todo lo que me pasaba por la cabeza. No había filtros, sabía que lo que escribía no lo publicaría jamás y que nadie más lo leería. Sin embargo, me vino muy bien para poder desahogarme y sacar toda la bilis que tenía dentro.

Esto lo he repetido en otras ocasiones, como cuando he tenido que asumir la incompetencia de otras personas y el marrón me ha salpicado de lleno. Saqué una metáfora y todo sobre las personas chispa (los incompetentes), las personas mecha (los jefes y otros que permiten la incompetencia) y las personas dinamita (que estallan al asumir el marrón).

2. Escribe para publicar en blogs

Hubo una época en la que mi mujer me decía que no diera tanto la vara con el tema de los blogs. A cualquier persona que se me ponía delante le decía lo maravilloso que era tener un blog para publicar sobre temas que te apasionan.

Les decía que por primera vez en la historia de la humanidad, no hay que pedir permiso a nadie para publicar textos sobre lo que quieras y que te lea gente de todo el mundo. Siempre acababa diciendo que era tan absolutamente genial que me daba miedo que nos lo quitaran algún día.

Sigo pensándolo pero ahora no lo digo. Al menos, no a todo el mundo. Siempre digo que la gente que dice que no le gusta leer es porque no ha encontrado aún el tipo de libros que le gusta. Con los blogs pienso algo parecido, quizá no se han decidido por la temática sobre lo que publicar. O quizá les de miedo. Pero todos tenemos alguna pasión, por rara que sea. Y poder escribir sobre ella es un auténtico gustazo (y si encima te leen, todavía más).

3. Escribe para publicar libros

Lo de no tener que pedir permiso también se aplica a la publicación de libros. Hoy en día publicar un libro es cuestión de minutos. Yo lo he hecho en Amazon. Lo difícil es escribir el libro, eso puede llevarte meses o años.

Incluso puedes publicar libros en papel. Webs como Bubok, Lulu o el mismo Amazon con CreateSpace te ofrecen la posibilidad de vender en papel. La tecnología actual permite imprimir bajo demanda un solo ejemplar. ¿No es increíble?

Una de las ventajas de publicar en formato electrónico consiste en que no hay que hacer un mínimo de páginas para que quede la cosa decente. Puedes publicar un ebook de 30 páginas y quedarte tan ancho. Hay mucha gente que lo hace. Lo vendes a 0’99 euros y todos contentos.

Publicar ebooks más cortos es una forma de acelerar el bucle que comentamos en el primer episodio de zetatesters: Prueba – Falla – Aprende – Repite. En vez de un año puedes tardar tres meses en escribir y publicar. Si no sale bien, has “perdido” menos tiempo. Analiza causas y vuelve a intentarlo. Tampoco vas a perder dinero.

4. Escribe para ordenar las ideas

Una vez leí que el origen de la palabra redactar tiene que ver con ordenar. Escribir es ordenar los pensamientos que deambulan por la cabeza.

Si tienes algo que te angustia, ponlo por escrito. Sólo este simple ejercicio te ayuda a ver las cosas de un modo distinto. A veces, al escribirlo vemos que no hay para tanto. O podemos fijarnos en lo que hemos escrito y también en lo que NO hemos escrito sobre lo que nos pasa para aclararnos un poco más.

5. Escribe para comunicarte mejor

A finales de los noventa, cuando el correo electrónico era una novedad, escribíamos unos mensajes kilométricos y nos hacía ilusión recibirlos y deleitarnos con su lectura.

Ahora leemos en diagonal la mayoría de mensajes y si son un poco largos, nos da pereza leerlos.

Seguro que has leído alguna vez que estamos infoxicados. Si practicas el arte de escribir, podrás llamar mejor la atención aunque sea en un simple mensaje de correo electrónico. Pondrás un inicio con gancho que llame la atención. Aprenderás a ser sintético y concluirás con una llamada a la acción. Por poner un ejemplo.

6. Escribe para conocerte mejor

¿Quién no ha tenido un diario?

Yo casi nunca he escrito en un diario pero alguna vez lo hice. Cuando he leído años más tarde lo que escribí me he sorprendido porque había olvidado completamente la mayoría de cosas. Me hace gracia ver las cosas que me preocupaban o cómo era mi día a día.

Dicen que tenemos miles de pensamientos en un sólo día. Naturalmente la mayoría se pierden. Pero las cosas importantes podemos registrarlas en un diario y evitar que se pierdan como lágrimas en la lluvia. Vernos reflejados, aunque sea en el pasado, nos puede ayudar a conocernos mejor y a descubrir lo que realmente nos importa.

7. Escribe para limpiar la mente

Ken Robinson en su libro “Encuentra tu elemento: El camino para descubrir tu pasión y transformar tu vida” cuenta una técnica que se llama “Páginas matutinas” (traducción libre de “Morning pages“). La idea consiste en escribir cualquier cosa que te pase por la cabeza justo después de levantarte.

Con las “Páginas matutinas” no hay filtro. Simplemente hay que escribir de forma automática, espontánea, sin censura ni planificación. Es una forma de limpiar el desorden de la consciencia antes de empezar el día. Idealmente, deberías tener una libreta y bolígrafo en tu mesita de noche y ponerte a escribir tan pronto como te levantas.

No hay una forma errónea de escribir estas páginas matutinas. De hecho, no recomiendan leerlas una vez escritas, para no volver a llenar tu mente. Puedes romper las páginas que has escrito.

8. Escribe para aceptar críticas

Enséñale a alguien algo que has escrito, aunque no quieras publicarlo.

Pídele a esa persona que te diga lo que le ha gustado pero insiste en que te diga lo que NO le ha gustado. También lo que ha echado en falta.

En inglés hay una expresión que dice “Get a slap in the face“, algo así como “Haz que te den una bofetada”. Se refiere a que tienes que pedir a la gente que te diga las cosas que están mal de algo que has hecho.

Igual que una bofetada de verdad, las críticas te van a doler al principio, pero con el tiempo ese dolor se irá y tu habrás aprendido algo nuevo. La bofetada en sentido figurado te permite crecer mientras que la bofetada real sólo te causa dolor.

9. Escribe para ganar dinero

Que no sea fácil vivir sólo de escribir no impide obtener algunos ingresos con la escritura.

Mi primer blog lo creé a finales del año 2007. Al cabo de tres meses, contactó conmigo una entidad pública para que escribiera un monográfico sobre un tema que yo había tratado en el blog. Me pagaron el encargo bastante bien y moneticé mi blog de una forma que jamás me hubiera imaginado.

10. Escribe para relacionarte

La gente escribe en las redes sociales, en foros, grupos y comunidades online. La gente escribe para ligar por Internet o para ayudar a alguien con algún problema.

De nuevo, según cómo escribas te leerán más o menos personas. Conseguirás más o menos lo que propones. Tendrás más o menos seguidores. Atraerás a un tipo de personas o a otro…

11. (Extra ball) Escribe para no perder ideas

GTD son las siglas de Getting Things Done, una metodología de productividad creada por David Allen. Es todo un mundo y yo intenté aplicar GTD a mi vida. Fracasé estrepitosamente en llevarlo a cabo pero una cosa que sí interioricé es la captura de ideas o tareas.

Soy un crack capturando ideas y tareas (y un desastre para rescatarlas o para llevarlas a cabo, al menos la mayoría).

Antes usaba Evernote para capturar cosas. Ahora me he pasado a Google Keep, que para mi es más ágil. También apunto ideas en libretas (Moleskine, por favor, que tienen más glamour 😉 ).

Capturar ideas me ayuda mucho para escribir. Las ideas vienen en el momento menos esperado. Cuando aparece una idea, la apunto enseguida porque se me puede olvidar fácilmente. Luego, cuando me siento a escribir, miro la lista de ideas y no pierdo tiempo decidiendo sobre qué voy a escribir.

También apunto ideas para implementar en mi labor de docente y en muchos otros aspectos. Es muy recomendable.

Por qué la comunicación asertiva es la mejor forma de relacionarnos con los demás

Cartel con texto "Respeto"

Mi hermana Marta es profesora desde hace unos quince años.

Primero fue profesora de adultos y luego se pasó a la educación secundaria. Ha tenido alumnos de todo tipo, algunos eran alumnos problemáticos, por decirlo finamente.

Marta nunca ha tenido problemas con ningún alumno, ni con los “más chungos”. Otros profesores se quejaban airadamente de esos “alumnos malos” y explicaban situaciones en las que había habido mucha tensión.

La diferencia entre mi hermana y esos profesores es que ella siempre, siempre, siempre ha respetado a todo alumno que ha tenido. El trato hacia ellos siempre es de respeto y de interés. Ella se comunica de forma que no juzga las personas, describe situaciones y hace preguntas pero no pone contra las cuerdas a nadie.

Depende de como te comuniques con los demás, obtendrás una respuesta u otra.

Cuando tenía veintipocos años me di cuenta claramente de que la actitud que tienes hacia los demás determina la actitud que tendrán los demás hacia ti. Sé que es algo muy obvio pero a juzgar por muchos de los malentendidos que tenemos las personas, quizá haya que recordarlo de vez en cuando.

Existen tres tipos de comunicación:

  1. Pasiva, cuando no se dice algo por temor a ciertas consecuencias: una posible discusión, miedo a ofender, temor por ser incomprendido… Lo que uno piensa es menos importante que lo que piensa el otro.
  2. Agresiva, cuando se impone y se quiere tener siempre razón. Lo que uno piensa es más importante que lo que piensa el otro.
  3. Asertiva, cuando uno expresa lo que piensa de forma respetuosa pero sin dejarse avasallar. Lo que uno piensa es tan importante como lo que piensa el otro.

En el libro “Escuela de parejas“, José Antonio Marina expone estos tipos de comunicación y pone varios ejemplos de comunicación asertiva:

  • Defender los derechos propios sin violar los ajenos.
  • Discrepar abiertamente con otra persona que no piense igual.
  • Pedir ayuda si es necesario.
  • Frenar pacíficamente las agresiones verbales.
  • Saber decir que no sin sentirse culpable.

Otros ejemplos que añado serían: reconocer cuando uno se ha equivocado exponiendo los hechos y sin lamentaciones, saber decir “no lo sé” sin miedo a lo que podrán decir o cambiar de opinión sin avergonzarse.

Marina nos cuenta algunas técnicas de comunicación asertiva de las que destaco la siguiente:

Si vas a decir que no, da razones, no excusas. Si no quieres hacer el amor, una excusa es decir que te duele la cabeza. Una razón es decir que estás molest@ por alguna cosa y que no te apetece. La primera respuesta puede conducir a que te traigan unas aspirinas, la segunda a que se resuelva un conflicto.

Creo que, en general, soy bastante asertivo con los demás. Con mis alumnos creo que consigo serlo siempre. En otros ámbitos también procuro ser asertivo pero cuando voy muy cansado, mi asertividad disminuye. En esas ocasiones mi comunicación puede volverse algo agresiva. Lo compenso al cabo de un tiempo, pidiendo disculpas a la persona afectada.

A mi también me ocurre como a mi hermana Marta. Hay algunos profesores que se quejan mucho de actitudes irrespetuosas de los alumnos. Normalmente no digo nada para no incomodar a quien me lo cuenta pero yo no he tenido problemas de ese tipo con esos mismos alumnos. Creo que la razón tiene que ver con la asertividad.

Ser asertivo es indispensable en cualquier profesión con trato al público: médico, enfermero, comercial, profesor, dependiente…

De hecho, si somos asertivos en cualquier ocasión en la que tratamos con otras personas, observaremos cómo las situaciones son más relajadas y constructivas.

ZT 07 Especialistas, generalistas y “¿Eres imprescindible?” de Seth Godin

Especialistas, generalistas y "¿Eres imprescindible?" de Seth Godin

Hace poco oí que la mayoría de podcasts que empiezan no pasan del episodio número 7.
Nosotros hemos llegado al séptimo programa y vamos a volver la semana que viene así que ¡seguimos vivos!

Os animamos a que leáis los libros que recomendamos, aunque no los compréis a través de nuestros enlaces de afiliados a Amazon. Nos encantaría que nos comentéis lo que os llame la atención de nuestras recomendaciones.

Especialistas y generalistas

A raíz de un mensaje que nos envió Carlos, un oyente zetatester, decidimos tratar el tema de especialistas y generalistas.

Os recomendamos la lectura de los artículos que escribimos Carles Caño y Marc Alier al respecto (así como los comentarios que nos han dejado):

Comentamos que el sistema educativo nos orienta a especializarnos y perdemos así la oportunidad de hibridar disciplinas.

Tomàs Manzanares nos cuenta una experiencia propia en la que hibridó conocimientos de informática y salud, algo que le posicionó muy bien.

Somos zetatesters

Adrián nos escribió para decirnos que no imitemos a los argentinos 🙂
También nos dejó esta reflexión sobre la moto que vende Tim Ferriss:

Otro tema. ¿Para ustedes es real, según Tim Ferriss, montar una empresa y desaparecer 3 meses? Mmmm. Me pregunto si no es una idealización exagerada de la automatización.

Luego prosigue…

Y lo digo desde el conocimiento, tengo un hermano que vive en Londres y es practicante de la filosofía Ferriss, de hecho está escalando el Kilimanjaro a 5000 m en Tanzania, en este momento, y también visitó El Tibet, Vietnam, Tailandia, India, China y un largo etc.

Pues vaya con el hermano de Adrián. Finalmente concluye…

Es dueño de tiendas de comida criolla y no puede irse más de 20 días, sin poder dejar todo en “piloto automático”. Yo creo que detrás de Ferriss hay una buena dosis de vender la ilusión del ser humano de la “buona vita”.

Iván escuchó los primeros seis episodios de zetatesters en uno o dos días. También nos dejó mucho feedback en Twitter. Gracias, Iván.

Jeroen Sangers, experto en productividad y GTD, descubrió nuestro podcast y nos felicitó en Twitter. Muy agradecidos estamos.

Daniel Julià animó a Carles Caño a seguir con el reto de #blogtubre. ¡Muchas gracias por el feedback, Daniel!

El raspa en Twitter dijo que se parte con nosotros (mantenemos el espíritu del podcast mossegalapoma pero con otro rollito).

¡Muchas gracias a todos por vuestro apoyo!

A petición de Carlos, dejamos el enlace de uno de los temas de nuestras cuñas: Sunny D and Rum – Gianni Luminati – Walk off the Earth.

Delicatessen: “¿Eres imprescindible?” de Seth Godin

Por fin hablamos de Seth Godin, otro gran referente.

Os animamos a leer la “reseña” que escribimos sobre este libro en Delicatessen: “¿Eres imprescindible?” de Seth Godin (Libro)

Como es habitual, os dejamos los enlaces de “¿Eres imprescindible?” a Amazon (somos afiliados):


Amazon.es:

Amazon.com:

Turno de acciones

Iván se añade al reto de escribir cada día. Le hemos dado acceso a nuestra hoja de cálculo para que rinda cuentas con nosotros.

Tres retos para esta semana:

  1. Para Tomàs, Marc y Dani: que piensen retos para zetatesters 🙂
  2. Si eres generalista y tienes complejo de supermán, ¡delega algo esta semana!
  3. El último es una petición: recomendad zetatesters a una persona a quien pueda interesar. Si le gusta, que lo recomienden a otra persona 🙂 Recomendad el episodio que más pueda interesarle.
  4. Reto NO-viembre: decidir una cosa que vamos dejar de hacer durante el mes de noviembre (nos la negaremos) durante un mes. Basado en la práctica de los estoicos.

¡Se nos acumula la faena!

No importa porque…

¿Qué somos?

¡SOMOS ZETATESTERS!

Delicatessen: “¿Eres imprescindible?” de Seth Godin (Libro)

Portada del libro Linchpin, ¿Eres imprescindible? Seth Godin

Nadie es imprescindible.

Seguro que lo has oído decenas de veces. Quizá es cierto pero hay personas que marcan la diferencia, y mucho. Cuando una de estas personas se va de una organización, deja un hueco enorme.

La versión original del libro “¿Eres imprescindible?” se titula “Linchpin. Are you indispensable?“. Un linchpin es una pequeña pieza que se usa para que una rueda no caiga de su eje, no es una pieza muy glamurosa pero es indispensable. Si se rompe se va a tomar por saco un carruaje, por ejemplo. Podrás buscar un reemplazo pero hasta que lo encuentres estarás jodido.

Si has escuchado alguno de nuestros episodios del podcast, sabrás que somos bastante fans de Tim Ferriss. Pues hay algo mejor que leer a Tim Ferriss… Leer a Tim Ferriss y a Seth Godin 🙂

Seth Godin es un experto en marketing conocido mundialmente por sus libros. Ha escrito entre otros: Tribus, La vaca púrpura, El marketing del permiso, Salir del abismo

Siempre que leo a Seth Godin acabo con ganas de comerme el mundo, de hacer las cosas de forma distinta, de intentar aportar el máximo valor en lo que hago

Godin tiene un estilo llano y directo, no se anda con medias tintas. Es capaz de motivarte pero también de que te sientas un poco culpable. Recuerdo una vez que comentó algo de que si echas una siesta o te distraes con Twitter no das lo mejor de ti, ni haces cosas para entregar… Estuve bastante tiempo sintiéndome mal cada vez que echaba una siesta, a veces no podía ni dormirme.

Pero me encanta leer a Seth Godin, de él aprendí hace años cosas que ahora me parecen tan obvias como que gracias a Internet no hay que pedir permiso a nadie para hacerte oír con un libro, un podcast, un canal de YouTube…

Sobre “¿Eres imprescindible?”, este es la sinopsis del libro:

La entrada en el mundo digital y la muerte de la industria han permitido que surja una nueva figura, la de los linchpins, gente capaz de convertir su conocimiento y experiencia en el epicentro de su empresa, vida y seguidores. Personas capaces de dar sentido a su trabajo y a sus obras, de convertir el caos en orden, de motivar al resto, de conseguir que las cosas ocurran. En definitiva, de ser imprescindibles.

Este libro no te dice que dejes tu trabajo, pero te reta a que repienses cómo haces tu trabajo. Godin te anima a que des lo mejor de ti, que tengas una actitud proactiva, que conectes las personas y sepas liderarlas teniendo en cuenta sus emociones…

De todos los capítulos que tiene el libro, voy a comentar tres que me llamaron la atención.

La resistencia

Godin remarca la importancia de entregar (ship) que consiste en acabar lo que empezamos y en conectar nuestro trabajo con el mundo. Muy en la línea de lo que comentamos en el episodio 6 sobre proyectos personales: que haya un producto que lo vean o usen más personas.

Algunos ejemplos que pone Godin de shipping son…

  • Cuando publicas un artículo en tu blog.
  • Hacer una presentación al equipo de ventas.
  • Vender magdalenas 🙂

De hecho, decidí hacer el reto de publicar una entrada cada día de octubre (#blogtubre) en parte inspirado por el rollo “Ship it!” de Seth Godin.

Godin explica cómo nuestra parte más antigua de nuestra mente, el cerebro reptiliano, es la mayor resistencia para dar lo mejor de nosotros. El cerebro reptiliano no quiere que llames la atención, quiere sobrevivir, que no es sinónimo de éxito. Es el que te paraliza con miedos que te impiden mejorar.

No hay mapa

La mayoría de veces nos dicen lo que tenemos que hacer. En el sistema educativo tradicional los aprendizajes son muy dirigidos. Te dicen lo que tienes que aprender, cuando tienes que aprenderlo, cómo vas a aprenderlo y la forma en que comprobarán si los has aprendido (con exámenes, habitualmente).

En muchos puestos de trabajo ocurre algo parecido: hay que hacer esto, aquí lo hacemos así o asá. Pero tal como dice Godin:

“Si tienes un trabajo en el que alguien te dice lo siguiente que hay que hacer, has perdido la oportunidad de crear valor”.

Un linchpin no espera que le den un mapa, él lo crea para sí mismo y para los demás.

Para liderar no hay una guía paso a paso. Tampoco para escribir o para hacer arte. Si hubiera un mapa, ya no sería arte, porque el arte es el acto de navegar sin un mapa.

La cultura de la conexión

En este breve capítulo, Godin nos cuenta lo importante que es conectar con las personas. El linchpin no puede tener éxito aislado. Uno de sus puntos fuertes consiste en saber conectar con la gente y saber conectar a las personas entre sí.

Godin afirma que es más difícil reemplazar alguien con muy buenas relaciones con clientes que alguien que sólo destaca por sus conocimientos.

También critica las empresas y personas que “leen el guión” de forma impersonal, como los teleoperadores que nos abruman con ofertas que no queremos. Cuando alguien comunica de forma genuina tiene mucho ganado.